martes, 22 de septiembre de 2015

Bizcocho Cebra (¡y pequeña escapada familiar!)


La receta de hoy, va cargada de emociones y experiencias nuevas. En un momentito entenderéis porque he hecho este "BIZCOCHO CEBRA" (si queréis ir directamente a la receta, bajar unas líneas)

El fin de semana pasado hicimos una pequeña escapada familiar a la Reserva Natural: Castillo de las Guardas, en Sevilla. Una experiencia única, tanto para los adultos (Paco y yo) como para Arturo, que a pesar de ser tan pequeñín, ha hecho como un campeón todas las actividades que ofrecían.


Lago de la Reserva

No me quiero hacer pesada explicándoos todo lo que aquí ofrecen, pero he creído que este sitio tan especial y único tenía que tener un pequeño espacio aquí, y que todos pudierais conocerlo.

Nos quedamos a dormir Viernes y Sábado en unas cabañitas que hay cerquita del Lago (también hay hotel) y aunque las comodidades no son las mejores (aunque creo que eso lo notamos solo los adultos...) creedme que merece la pena un pequeño dolorcillo de espalda.

Lo espectacular de allí, es que los niños pueden interactuar con casi todos los animales.



Y digo casi todos, porque una de las actividades es un "safari" en coche, donde veréis multitud de animales en semilibertad (leones, elefantes, tigres...)


Aunque creo que la atracción principal es esta:

¡Dar de comer a las jirafas!

Podría estar tooodooooo el día hablando de este lugar (al que por su puesto volveremos)


Porque además de esta increíble experiencia "animal", tienen piscinas, piragüismo (que hicimos los 3, atravesando el lago, corriendo detrás de los patos...aunque Arturo, con el solecito que hacía y el meneo de la piragua acabó echándose una gran siesta), baño con leones marinos (Arturo y yo), tiro con pistola de paintball y tiro con arco (Paco y yo), visita guiada por la noche para ver los animales de la reserva, espectáculos de magia, espectáculo con aves...un sin fin de actividades que hacen que la estancia allí sea maravillosa, y ni que decir la estimulación sensorial que hacen los niños...alucinante.

Bueno...parace que me ha gustado el sitio no?? jejeje. Os dejo el enlace a su página web por si queréis verlo con más detenimiento.


Creo que ahora habéis entendido porqué he elegido esta receta para hoy, y aunque no tengo fotos de las cebras que había, creedme si os digo que teníamos el coche rodeado de ellas.

Este es mi pequeño homenaje a este viaje inolvidable.


Es toda una incertidumbre hacer este bizcocho, porque hasta que no das el primer corte...no ves las marcas típicas de las cebras


 Pero ahí están, un bizcocho muy fácil de hacer y divertido.

Bizcocho Cebra

Ingredientes (para un molde de 26 cm, o dos de 18 cm):

Para la masa de vainilla:
  • 350 g de harina de repostería
  • 2 cucharaditas de levadura química (tipo Royal)
  • Una pizca de sal
  • 200 g de azúcar
  • 200 g de mantequilla (temperatura ambiente)
  • 4 huevos L
  • 280 ml de leche semidesnatada
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para la masa de chocolate:
  • 35 g de cacao en polvo sin azúcar (yo uso Valor)
  • 70 g de leche semidesnatada
  • 20 g de azúcar
Elaboración:

Comenzamos preparando la masa de chocolate. Para ello: añadimos los 3 ingredientes en un bol y batimos hasta que todos los ingredientes estén integrados (yo lo hice manualmente). Reservamos.

A continuación preparamos la masa de vainilla. En un bol batimos (con unas varillas eléctricas o robot de cocina) la mantequilla junto con el azúcar, hasta obtener una mezcla homogénea.

Sin dejar de batir, añadimos uno a uno los huevos.

En otro bol, tamizamos la harina junto con la sal y la levadura.

Vamos añadiendo a nuestra masa de vainilla la leche y la harina, de forma alternada en tres o cuatro veces (es decir harina-leche-harina-leche-harina), continuamos batiendo hasta que obtengamos una crema sin grumos.

Ahora, dividimos la masa en dos (a ojo, aunque también la podéis pesar). A una de las dos mitades añadimos la masita de chocolate que habíamos preparado al principio, y mezclamos bien.

A la otra mitad añadimos la esencia de vainilla, y también mezclamos bien.



Precalentamos el horno a 175º y engrasamos y enharinamos nuestro molde.

Ahora viene el momento de hacer nuestra "cebra".

Vamos vertiendo en el centro del molde cucharadas colmadas, alternadas de las dos masas (yo utilicé un cucharón, aunque lo llenaba la mitad).



Intentado que la nueva cucharada quede dentro del color anterior.



Hacemos este proceso hasta terminar con la masa (yo hice 2 bizcochos pequeños de 18 cm)

Horneamos durante 45 minutos (o hasta que al introducir un palito por el centro salga limpio)

Dejamos enfriar 15 minutos antes de desmoldarlo y dejarlo en una rejilla para que se enfríe por completo.




¿Os ha gustado? es un bizcocho con el que seguro sorprenderás.

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Un besito.

Mayte

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